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18.06.2019 07:56

Premio de la Salud para un trabajo sobre el Autismo

El autismo es el tema de la investigación ganadora del XV Premio Ciencias de la Salud Fundación Caja Rural de Granada. El trabajo del equipo encabezado por el doctor José Javier Lucas Lozano, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, incide en el conocimiento de la base genética del autismo, porque descubre una proteína, la CPEB4, que ejerce una función reguladora sobre los genes de riesgo, responsables del avance de los trastornos del espectro autista (TEA).


En el centro, Lucas Lozano y Alberto Parras.

Este proyecto de neurociencias es el resultado de una extensa colaboración internacional, en la que junto a Lucas Lozano también tienen un papel destacado los investigadores Alberto Parras y Raúl Méndez, y abre, por tanto, un esperanzador camino hacia el desarrollo de terapias futuras.

El prestigioso galardón, dotado con 25.000 euros, fue entregado a Lucas Lozano y Alberto Parras por el presidente de la entidad y de la Fundación Caja Rural, Antonio León, ante la presencia de los representantes institucionales del Ayuntamiento de Granada, Junta de Andalucía, Universidad y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Granada.

El jurado del premio, formado por Ignacio Molina (Centro de Investigación Biomédica-UGR), Lourdes Núñez (Fundación Pública Andaluza PTS, entidad coorganizadora del Premio), Javier Martín y Elena González (Instituto López Neyra-CSIC), Jorge Fernández (Colegio de Médicos), Fernando Martínez (Colegio de Farmacéuticos) y Aura Bordons (Junta de Andalucía) reconoció la originalidad e importancia del trabajo en el entendimiento de las bases moleculares de las enfermedades del espectro autista, así como su relevante contribución para entender la complejidad de la regulación génica de los genes asociados al riesgo para desarrollar esta enfermedad. También valoró el desarrollo de potenciales estrategias terapéuticas que podrían tener un significativo impacto en el desarrollo de terapias coadyuvantes para estos pacientes.

El incremento notable de los casos de TEA en las últimas décadas ha suscitado el debate sobre si existen factores relacionados con el estilo de vida contemporáneo que están aumentando su incidencia o sí, simplemente, hay una mayor concienciación sobre este grave problema y se diagnostica mejor.

En contra de lo que pudiera pensarse, el autismo no es una enfermedad sino una disfunción neurológica crónica con fuerte base genética que se manifiesta en los primeros meses o años de vida. Se dice que alguien tiene TEA cuando presenta dificultad para la comunicación y las relaciones sociales e inflexibilidad de pensamiento y comportamiento que lleva al individuo a desarrollar intereses muy restringidos. Las personas con autismo son muy distintas entre sí y, a menudo, presentan síntomas o características especiales adicionales muy diversas.

La investigación sobre los mecanismos moleculares del TEA es crucial para comprender cómo se origina y para desarrollar terapias correctoras, inexistentes en la actualidad.

Se estima que los trastornos del espectro del autismo afectan a una de cada 100 personas. Si bien se asume que hay un importante componente genético, en la mayoría de los casos se desconocen las causas que lo originaron. De hecho, se sabe que existen unos 200 genes que cuando contienen mutaciones aumentan ligeramente el riesgo de desarrollar el TEA, pero no se conocía ningún mecanismo molecular que interconectara dichos factores de riesgo entre sí, y con factores ambientales que también podrían jugar un papel importante en la génesis de los trastornos del espectro del autismo.